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I
Soy poeta primitiva, escribo con el cuerpo. Sobre una piscina de vidrio nadan libélulas accidentadas. Las palabras son incendios que se niegan a usar bozal. Vivo en una cueva. Unto con un sapo la flecha con que cazo las sombras de los civilizados.
…………Aprendí a labrar el fuego con mis manos.
XI
Incinerar mi cuerpo con un fósforo al final de la plaga. Respirar bajo el agua, recordar el tacto unicelular: el código en la piel. Recibo a la niña amordazada en mi pecho.
…………Entre arroyos de cristal recuerdo mi verdadero rostro.
XIII
Maquillarnos como es debido, ocultar nuestras arrugas: así aprendimos a escribir como señoritas. Domesticar la sangre. Decapitar montes. Ser fieles al hambre, al agua negra. Mentir si es necesario, sobre las fuentes y los viajes; y sobre todo, que nadie te vea sudando.
…………Bailo desnuda en mis propios brazos.
XIX
No sé conjugar los verbos, por eso siempre me quedo quieta. Aprender un idioma para traducirse a sí misma. Abrir la boca cuando llueve porque no hay agua en casa. Los átomos se sonrojan cuando se miran entre sí. El negro es el único color cuando se mira hacia adentro. Nadar, escupir y silbar es la misma cosa. De tanto miedo me volví terremoto.
…………Temblar es la síntesis de todas las acciones.
XVI
Propagar el alarido. Producir en cadena la visión afilada. Acreditar la sed, lo necesario del exceso. Tirar la carta equivocada, acertar en el barranco. Triturar las palabras. Tirarle la piel muerta al pequeño dios autista: ahorcarse en sus cuerdas vocales.
…………El grito es mi lengua materna.